Al sur de Francia

Al sur de Francia

Si pensamos en vinos franceses casi siempre recordamos imágenes de Bordeaux, Borgoña, o Champaña, nombres que sin duda alguna, tienen muy bien ganado el prestigio y la fama en Francia y en el mundo entero. Sin embargo no sólo estas regiones hacen parte del presente, el futuro o la historia del vino francés

Los viñedos de Languedoc Roussillon nacen de la conjunción de dos regiones: Languedoc y Roussillon, que inicia al este desde Nîmes hasta los Pirineos, limitando con Cataluña en tierras españolas y que con una geografía con respaldo en zonas rocosas, hasta las planicies y el imponente Mar Mediterráneo, le agrega un inconfundible paisaje y le suma entre sus grandes aliados el sol presente casi todo el año.

Estos viñedos encuentran sus orígenes varios siglos antes de Cristo, que con el trabajo de los griegos y continuado por romanos se convirtió en la mayor región productora de vinos en Francia, que hasta hace algún tiempo era identificada sólo como productora de vinos de consumo cotidiano y que hoy escala posiciones ostentando grandes vinos amparados por denominaciones de origen cada vez más reconocidas.

Languedoc Roussillon al sur de Francia, con Monpellier como capital, es una zona vitivinícola que se divide en dos grandes regiones: Languedoc, que tiene como subregiones destacadas Limoux, Corbières, Coteaux du Languedoc La Clape, Faugères, Fitou, Frontignan, Minervois, entre otras. Y Roussillon, que entre sus subregiones cuenta con, Banyuls, Côtes du Roussillon y Rivesaltes.

Los vinos de Languedoc Roussillon, desde los cotidianos hasta los de gran perfil, están representados por tintos, blancos, rosados, algunos muy importantes dulces y muy buenos cremant y espumantes, que según algunos estudiosos tienen orígenes anteriores al champagne. Los vinos rosados de Languedoc Roussillon, junto con los de la Provenza, son los representantes típicos de los vinos franceses de este color.

Cepas muy distintas son parte de la elaboración de esta paleta completa de vinos, algunas de alta producción, otras de estirpe conocida y algunas muy propias de la región. Infaltable la Cabernet Sauvignon, la Merlot, acompañadas de Syrah, Carignan, Cinsault, Grenache y Mourvèdre entre las tintas; y como representantes de las blancas, es irremplazable la chardonnay junto a la Sauvignon blanc, con la Chenin, Grenache Blanc, Bourboulenc, o la Marsanne típicas de estos lugares.

Los variados vinos de esta zona, tienen una gran relación con la gastronomía de Languedoc Roussillon, desde sabores delicados y sutiles hasta platos más contundentes, desde mariscos y pescados parrillados, setas, hasta una cassoulet, preparada con judías y confit de pato. Sin embargo, estos vinos versátiles también se adaptan muy bien a la gastronomía de otras regiones y países, y hoy es fácil encontrarlos en otras latitudes.

Aquí en Colombia encontramos importantes referentes entre los cuales los vinos de Gérard Bertrand se posicionan día a día. Algunos de ellos son, el Château L’ Hospitalet, el Gérard Bertrand Cremant de Limoux, y el Gérard Bertrand Sauvignon Blanc, que fue galardonado en Expovinos 2013 con Medalla de Plata.