Algo más de la cepa Tempranillo

Algo más de la cepa Tempranillo

Muchas cepas son las embajadoras de algún país en el cosmos del vino, y hablar de la cepa Tempranillo es recordar inmediatamente a España. La Tempranillo, con origen reconocido en Rioja, es el punto de partida de grandes tintos españoles tanto en esta región como en otras afamadas regiones del país.

La Tempranillo también es parte del elenco de las tintas en otras latitudes, iniciando por el vecino Portugal, donde se conoce como tinta roriz. En Argentina es una cepa que desde los primeros tiempos ha sido parte del vino argentino, con representantes tanto en los vinos cotidianos como en algunos vinos de alto perfil. Chile también tiene Tempranillo, lo mismo que California o Australia.

Aunque cada Tempranillo cuenta con la misma información genética, tiene patrones marcados por las distintas condiciones climáticas, edafológicas y del estilo propio de elaboración de sus productores en cada país, lo que los hace diferentes frente a la cata. Sin embargo, el sello propio de los Tempranillos españoles es tan particular, que es casi imposible no reconocerlos.

Teniendo en cuenta que la Tempranillo es reconocida como una de las grandes cepas tintas del mundo del vino, y que se destaca por el color negro azulado de sus granos, es importante recordar también la existencia de la Tempranillo blanca.

La cepa Tempranillo blanca es una mutación de la Tempranillo tinta. Desde aproximadamente el año 1988, cuando se encontraron algunos racimos blancos en una vid de Tempranillo (en aquella época solo identificada como tinta), se inició un trabajo de investigación técnica que permitió aceptar la existencia de una nueva cepa blanca: la Tempranillo blanca, que aunque sigue siendo para muchos una novedad, es ahora otra opción de cepas blancas de Rioja.