Argentina: La patria del malbec

Argentina: La patria del malbec

Las palabras Argentina, vino y malbec hoy se han fusionado y se han convertido en un solo término. El malbec es a Argentina lo que el café a Colombia, una uva que viene del sudoeste de Francia con una historia apasionante y que llegó con esos primeros inmigrantes europeos, humilde y silenciosa, para que con esfuerzo y trabajo se convirtiera en una estrella rutilante en la enología mundial.

No se sabe a ciencia cierta el origen del malbec, lo que sí se sabe es que el Emperador romano Probo (280 d.C.) ordenó a sus legiones cultivar viñedos en el suroeste de la Galia (Francia) y seguramente por esta época se plantaron las primeras vides de malbec. Adicionalmente, el Papa Juan XXII, uno de los últimos Papas de Avignon, era originario de Cahors y adoptó el malbec como el vino de la corte pontificia.

En el siglo XVIII Pedro el Grande, zar de Rusia, probó el malbec en una visita que hizo a París y de inmediato ordenó plantarlo en su país, concretamente en la península de Crimea, donde se conoció como Kahor. El zar alababa las propiedades medicinales de este vino.

En 1852, el presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento contrató al enólogo francés Miguel Aimé Pouget a quien encomendó traer parras europeas para plantarlas en la región de Mendoza. En esta primera importación llegó la malbec a Argentina al lado de otras cepas clásicas como cabernet sauvignon o merlot.

Para 1865 se reconoció el primer viñedo de malbec en Mendoza, propiedad de la bodega González Videla. Veinte años después, una plaga llamada filoxera arrasó esta uva de su natal Cahors. Hoy Argentina cuenta con un poco más de 31.000 has. de malbec; mientras el sudoeste francés apenas alcanza unas 4.100 has de esta uva.

Se dice que el nombre malbec viene del apellido de un viticultor húngaro llamado Malbec o Malbeck, quien se destacó en el siglo XIX como gran difusor de esta variedad de uva en Francia. Según conclusiones de la octava conferencia sobre genética de la vid celebrada en Hungría en 2002: Uvas como malbec, cabernet franc, sauvignon blanc y semillón se encuentran entre las más antiguas del mundo y provienen de la domesticación de vides salvajes por los hombres primitivos.

Finalmente, una de las mejores descripciones sobre las características de esta uva la hizo el gran enólogo norteamericano Robert Mondavi, quien decía: “Un gran malbec debe impresionarnos por su atractivo color purpura, por su intenso aroma a frutas negras con un toque de roble y una sensación dulce, suave como la colita de un recién nacido”.