Cabrito santandereano y vino

Cabrito santandereano y vino

La cocina en Colombia es sorprendente como su geografía y tradición, cada rincón tiene su propia identidad y la cocina es parte de ella.
Santander, que queda en la región nororiental colombiana, no sólo nos sorprende con el Cañón del Chicamocha, San Gil, Barichara o Girón, de camino entre el aeropuerto y Bucaramanga.

La cocina santandereana es rica y creativa. Sino, ¿Quién no se acuerda de las famosas hormigas, de las que sólo se consumen las reinas, el mute, la pepitoria, o las arepas santandereanas, o cerrar un almuerzo con un bocadillo veleño?.

Comer cabrito santandereano es un programa gastronómico imperdible. Aunque pareciera que el origen de esta preparación se encuentra en Barichara, es plato frecuente en casi todo Santander, a tal punto que en algunos restaurantes muy típicos es lo único que preparan.

El cabrito se elabora de distintas maneras, pero la más típica es al horno o a la brasa, tal vez esta última es la mejor. Muchas estrategias heredadas de generación en generación le trasmiten sabores particulares al cabrito santandereano, sabores delicados que se logran controlando las notas del almizcle propio del cabrito para no caer en un exceso, o la presencia de hierbas aromáticas, especias, ajo y cebolla, además de los toques secretos de cada cocinero, durante una etapa de maceración previa a la parrilla.

A la mesa, servida con un plato tan típico, llega el momento de saber que vamos a beber mientras disfrutamos de estos sabores que amalgaman delicadeza, con complejidad y el buen crocante de un cabrito bien preparado. Como hoy ya no es un misterio y muchos saben que la comida colombiana también se puede acompañar con una buena copa de vino, para este manjar santandereano sugerimos que no se pierda la oportunidad de descorchar una botella de un buen vino tinto con un moderado paso por madera.

Vinos tintos de diferentes países de origen y cepas que aportarán sus notas distintivas, y que con taninos moderados seguramente resaltarán las maravillas de este referente de la cocina colombiana que no debe perderse cuando llegue a Santander.