Cocina de fin de año y vino

Cocina de fin de año y vino

Desde los primeros días de noviembre se empieza a sentir en todas partes el espíritu de festejo de Navidad y Año Nuevo entre todos los colombianos. Las reuniones, los festejos, los buenos augurios, las costumbres muy familiares de reuniones caseras, todo se va sumando para que el año siempre termine con la alegría tan propia de un país caribeño.

Todo el mundo no tiene las mismas costumbres y tradiciones, unos más cercanos a la verdadera Navidad que otros, algunos con muchas expectativas puestas en un nuevo año que inicia, pero si es indiscutible que los aromas y sabores de mil fogones se multiplican como un sello imposible de dejar de percibir.

La cocina está siempre lista en algunos casos y creo que los más afortunados son los que todavía guardan algunas de las tradiciones, cosa que tal vez se ve más en los pueblos que en las grandes ciudades. La cocina se pone en marcha en las casas, fincas y restaurantes, unas con acento muy colombiano, otras con algunas de las tendencias heredadas de otros países, tal vez por lazos de herencia.

También hay otros con el deseo de experimentar algo de la gastronomía de moda y junto con todo este mundo de recetas el vino ya no es un valor que se encuentre lejano del plan de fin de año. Ya no es sólo la costumbre de descorchar algún espumante cualquiera para regarlo entre todos los presentes como señal de buena suerte para el nuevo año, ni el espumante del único brindis de navidad y año Nuevo. El vino es hoy parte del programa gastronómico como en cualquier otro país donde esta bebida es de larga tradición, fiestas de fin de año y vino ya no es novedad y en muchos casos empieza a ocupar el lugar de otras bebidas que son de más tradición en el país.

A manera de recordatorio compartimos algunas clásicas preparaciones de fin de año tanto de la cocina internacional como la auténtica y típica cocina colombiana: no podemos dejar de disfrutar del clásico pavo relleno que con vinos tintos con buen paso por madera será una de las opciones más recurrentes, o el pato, que no es tan frecuente en Colombia, y que en casi todas sus preparaciones también es buen compañero de un tinto de guarda.

El cerdo se prepara de mil formas y una opción muy frecuente es el pernil con salsa de ciruelas, elección rápida que muchos encuentran en casas de delikatessen especializadas y que también habrá que acompañar con tinto, en este caso con un tinto de taninos muy delicados como algún merlot joven o un pinot noir. Los mariscos y pescados son alternativas que cada vez se tienen más en cuenta, acompañados con vinos blancos jóvenes para los pescados parrillados, vinos con algo de madera como algún chardonnay para los mariscos, o algún pinot noir si la elección es un lomo de atún.

Las pastas no son frecuentes, sino como parte de algunas preparaciones frías como en ensaladas con vegetales en las que los vinos blancos jóvenes son la mejor opción; El cochinillo, que se está poniendo de moda y es una típica preparación española no se relaciona sino con tintos de buena guarda como algún tempranillo. Además de estas opciones, no hay duda que la cocina Colombina debe estar presente y con vino.

La lechona tolimense, con tinto de guarda, los tamales de cerdo con tintos con poco paso por madera; el cabrito santandereano con tintos de guarda; las ensaladas de mariscos con chardonnay.

El Sancocho, que es tan frecuente hasta en las calles, también puede tener presente una copa de vino y con el ajiaco bogotano una copa de jerez seco fino puede ser un buen acompañante. Y que no falte el chicharrón con una copa de tinto joven.

Los postres con frutas y helado se pueden acompañar con vinos blancos jóvenes; los postres hojaldrados y con chocolate con vinos espumantes y algunos postres calientes, para servir por la noche, con frutos rojos y reducción de vino tinto y chocolate, se acompañan con tintos con algo de paso por madera.

Y para el final, un panettone con espumante demi sec muy bien refrigerado, y por supuesto, el infaltable brindis.