Dieta Mediterránea y el vino

Dieta Mediterránea y el vino

La bien afamada dieta mediterránea, aquella propia de los pueblos del mediterráneo, especialmente España, sur de Francia, Italia, y Grecia, nuevamente ha sido valorada y considerada como una norma o hábito alimenticio que es aconsejable.

La dieta mediterránea que ha sido declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y que con el apoyo de la Fundación Dieta Mediterránea y otras importantes instituciones de diferentes países, vuelve a retomar y a defender el consumo moderado de vino como un hábito saludable. Lógicamente con la excepción, de manera puntual, para las personas en que esté contraindicado por diferentes razones.

La dieta mediterránea, se analiza periódicamente a través de estudios científicos realizados por especialistas en diferentes áreas de la medicina, nutrición, antropología, sociología, agricultura, entre otros. En oportunidades se consideran aspectos relacionados con la convivencia y desarrollo social del individuo en diferentes ámbitos y se definen los tipos de alimentos adecuados para el consumo diario, semanal, y ocasional.

La dieta mediterránea es rica en frutas, verduras, legumbres, pan de trigo, aceite de oliva, y pescados (especialmente los azules), entre otros importantes alimentos, que en conjunto aportan una cantidad importante de ácidos monoinsaturados (serie omega 9) y poliinsaturados (serie omega 3 y 6), los cuales son parte de una estrategia alimenticia que a la luz de la ciencia ha quedado claramente identificada como saludable.

A este conjunto de alimentos se sigue sumando la presencia del vino, de manera moderada, como una de las fuentes de aporte de antioxidantes, entre otros, que interactúan con los demás compuestos proporcionados por la dieta referida, como parte de la búsqueda de una adecuada salud.