La Etiqueta

La Etiqueta

Las etiquetas nos permiten identificar, en la mayoría de los casos, el tipo de vino y origen de los mismos. Es una carta de presentación del vino, que además de tener la información legal exigida, como contenido alcohólico o volumen, representa el primer contacto con el consumidor, y por esto es muy importante que su comunicación sea clara.

Las etiquetas con estilos tradicionales han identificado especialmente a los vinos del viejo mundo desde sus principios, en donde además de otras exigencias legales como regiones y sus denominaciones de origen, tienen diseños que nos orientan con facilidad y nos permiten reconocer con seguridad cuando es una clásica etiqueta francesa, española ,italiana o alemana. Sin embargo, debido a la clara competencia con los vinos del nuevo mundo, sus diseños empiezan a tener claras influencias de sus competidores, en donde lo moderno y lo joven son las herramientas de comunicación. Por otro lado, una legislación más compleja y exigente para los vinos europeos también se ha reflejado en etiquetas más difíciles de interpretar.

Es fácil leer una etiqueta de vinos chilenos, argentinos, californianos y ahora también australianos o sudafricanos, entre otros tantos. Sin embargo, en el caso de la etiqueta de un vino francés, a la cual se le exige su expresión de Apelación de Origen, regiones y subregiones, así como la claridad sobre sus elaboradores y comercializadores entre otras informaciones, el escenario no es el mismo, ya que todos estos datos hacen de la etiqueta una de difícil interpretación, especialmente si el comprador no tiene conocimientos claros de lo que podríamos llamar geografía enológica francesa.

Con algunas diferencias propias de cada país, estos conceptos aplican en general, para otros países europeos como España, Italia o Alemania. Otras informaciones que la casa productora crea necesarias o de interés general para el comprador, como algún detalle de elaboración, temperaturas de servicio, maridaje, curva de vida, se podrán indicar en la contraetiqueta.

La etiqueta y sus diseños no nos aseguran la calidad de un vino, son solo parte de la presentación. Muchas veces las etiquetas más simples y sencillas, sin perder calidad, son la cédula de identidad de un gran vino.