Otra vez la copa

Otra vez la copa

El diseño de la copa para el correcto servicio de un vino siempre ha estado en permanente evolución, si nos referimos a los espumantes aparece en la memoria aquella copa de gran diámetro y con un cuerpo de muy poca altura que en muchas oportunidades tiene grabados y tallados en el cristal un conjunto de características que definitivamente la alejaron de la buena mesa.

Hoy es muy poco frecuente que se realice un servicio de espumantes en este tipo de copa y lo mejor es que desaparezca completamente. Las copas flauta y tulipán, aquellas delgadas y altas, con algunas diferencias constructivas y de diseño, son las que mejor se adaptan al correcto servicio de un espumante, particularmente cuando se debe prestar mucha atención a la calidad de las burbujas.

Pero en el andar en búsqueda de aprovechar mejor los vinos y de poder identificar sin que se pierda ninguna de las notas tanto olfativas como gustativas, aparecen nuevas tendencias como las que nos llegan a través de distintas informaciones propuestas por especialistas de las grandes marcas de champagne que se encuentran entre los grandes íconos de los espumantes. La nueva opción para servir un espumante apunta hacia las copas para vino blanco. Parece ser que aquí la apreciación de los aromas y sabores de un espumante es más clara y se puede disfrutar hasta de las notas más sutiles que en la otra copa se podrían perder. Particularmente se busca esta mejor apreciación cuando los espumantes en cuestión son parte del servicio completo a una mesa que acompaña diferentes recetas.

Algo semejante ha sucedido con respecto al famoso jerez, los propios de Jerez de la Frontera, en España. Siempre se identificó a la copa para un seco fino con una de volumen reducido y un formato muy típico. Hoy no han faltado las sugerencias de profesionales reconocidos de casas muy representativas de este tipo de vino, como Gonzalez Byass, que a la hora de servir un jerez, especialmente si acompaña algunos platos con pescados parrillados, jamón ibérico, aceitunas, pan casero y aceite de oliva, (típico de tierras españolas), cuida en detalle la temperatura de servicio, y la sirve en copa para vino blanco, ya que el seco fino también es un vino blanco.

Dos grandes representantes de los vinos especiales, el jerez seco fino y los espumantes, no sólo se deben considerar como aperitivos y como vinos para postres, sino que también acompañan maravillosamente muchos platos de una mesa bien servida. Tampoco es equivocado replantear el tipo de copa al servirlos, de todas maneras, con respecto a un posible y definitivo cambio de tipos de copas para el servicio de estos dos vinos, habrá que esperar que la experiencia, que nos aporta mayores luces en este sentido, nos confirme una clara evolución positiva pensando siempre en un mayor disfrute de dos grandes obras del mundo del vino.