Prosecco, burbujas con acento italiano

Prosecco, burbujas con acento italiano

Italia es uno de los grandes productores mundiales de vino y sus espumantes son reconocidos internacionalmente, desde los asti y franciacorta hasta los espumantes tradicionales de gran prestigio. Hoy el mundo también reconoce en el prosecco otra gran expresión de las burbujas con acento italiano.

Prosecco es el nombre de una variedad blanca que también es identificada como Glera. Glera es el nombre de una pequeña localidad italiana ubicada en el municipio de Trieste y lógicamente es el nombre con el cual se identifica a uno de lo espumantes y frizzantes italianos que hoy acaparan la atención de todos. Históricamente algunos estudios señalan que el prosecco es también una variedad de uva típica de la localidad del mismo nombre.

Posteriormente esta cepa llegó al Véneto y aquí encontró grandes condiciones para su desarrollo. Aunque Prosecco como localidad fue donde se originó esta cepa, los espumantes elaborados en este lugar no han tenido el mismo desarrollo que en el Véneto, particularmente en Treviso con dos nombres claramente visibles: Conegliano y Valdobbiadene.

La Ruta de “Conegliano – Valdobbiadene” es la mayor región productora de prosecco, estos dos lugares se destacan también por su desarrollo tecnológico enológico, especialmente los relacionados con la producción de espumantes con el sistema charmat.

El prosecco es un espumante elaborado a partir de la cepa del mismo nombre, con su sinonimia glera. El método de toma de espuma es el Charmat, que tiene sus bases en el sistema Martinotti, originario de Italia que después fue adoptado en Francia y complementado como sistema charmat. Estos nombres son heredados de sus dos creadores: Federico Martinotti, italiano y Eugene Charmat, francés.

El vino base para la producción de prosecco es elaborado con la variedad glera, aunque en algunas oportunidades puede complementarse con algo de pinot blanco y pinot grigio. La toma de espuma con el sistema charmat, que siempre se relaza en tanques de acero inoxidable y con escaso posterior contacto con las levaduras de la segunda fermentación , hacen de este espumante un producto identificable con los aromas primarios, aquellos que provienen del viñedo, ofreciendo un espumante muy joven, de aromas frescos y muy frutales, que con una buena acidez lo convierten en una definitiva bebida refrescante. Aunque el prosecco inicialmente tenia algunos rasgos delicadamente dulces, hoy en su gran mayoría, son extra brut y brut.

Volviendo al origen geográfico de la cepa y el desarrollo de la producción del espumante como tal, es conocido que la mayor parte del prosecco se produce en territorios vénetos, y Prosecco como lugar geográfico, aporta su nombre frente a la búsqueda de la protección de una denominación de origen.

Así es como el prosecco elaborado en Conegliano y Valdobbiadene ostentan hoy las denominaciones DOC y DOCG. Los proseccos elaborados en Trieste también lo tienen y recientemente se busca una denominación de origen interregional desde el Véneto hasta Trieste, para que definitivamente este espumante quede protegido internacionalmente como propio de estas regiones italianas. Esta situación, en oportunidades a encontrado algunas diferencias entre los productores de Conegliano- Valdobbiadene y los de Prosecco (localidad), porque los primeros defienden su liderazgo como productores y también como propulsores de este espumante hacia el mundo.

Independientemente de este último análisis, el prosecco es una gran expresión de las burbujas italianas que se populariza en otras partes del globo y un ejemplo importante aparece el mercado estadounidense, que demanda cada vez más estas burbujas. Además, aquí en Colombia el nombre “prosecco” comienza a difundirse.

El prosecco, que en la mayoría de su repertorio tiene espumantes y frizzantes también tiene algunos vinos sin burbujas.

Este espumante es una buena compañía para la mesa, especialmente con platos de paladar muy delicado como mariscos, pescados, o entradas frescas. Es también parte de la coctelería, como ejemplo un Bellini o un coctel exclusivamente italiano, el Sgroppino, que en una de sus variantes, cuando el helado es de limón, puede prepararse con un poco de prosecco.

El prosecco llega al mundo y se impone en oportunidades de consumo completamente informales en donde la presentación es hasta en lata.

Pero no hay duda, la imagen de una angosta callejuela de alguna ciudad italiana, en una esquina, en un pequeño bar, y una copa bien fría con prosecco es definitivamente inolvidable.